Pía tomó la caja de acuarelas, recordaba que su madre se las había regalado hacía mucho tiempo. Sopló suavemente y pequeñas motas de polvo salieron volando, tenían mucho tiempo guardadas.
Pensó que probablemente ya no servirían, sin embargo, al abrir la caja, descubrió con sorpresa que las acuarelas estaban en perfecto estado, listas para ser usadas.
Intrigada y curiosa Pía decidió entonces ir por agua, papel y un pincel. Introdujo cuidadosamente el pincel en el agua y después de un momento eligió el color azul cielo. La consistencia era suave y comenzó a a dibujar en el papel, nada. A pesar de las pinceladas el color era traslúcido, casi no se notaba, como si algo succionara la vida de los colores y dejara una sombra nimia detrás. Mientras batallaba con las acuarelas para poder dibujar algo, notó un pequeño trozo de papel sucio y doblado dentro de la caja. Dentro de él se leía "Cuidado con lo que pintas" escrito en una letra manuscrita poco entendible al lado de una inscripción en máquina que decía "Acuarelas mágicas"
Pía no estaba muy segura de a que se refería esa leyenda, no creía en magia y las acuarelas no hacían nada interesante, parecía más bien un mal chiste de el dueño anterior. Mientras meditaba en las palabras del papel, su gatita Gris se posó en la mesa y al pasearse por la mesa, accidentalmente tiró las acuarelas hacía las fotos familiares que estaban en la superficie del mueble. Al recoger el desastre, Pía descubrió que el pincel había caído en una fotografía empapándola.
Al tratar de salvar la foto y verla de cerca, se dio cuenta de que había cambiado, ahora aparecía una sonrisa que antes era una mueca de indiferencia. Incrédula ante tal acontecimiento tomó el pincel y pintó todas las fotografías que pudo, descubrió entonces que los colores no se alteraban, pero las expresiones cambiaban, según lo que ella deseaba.
De repente tuvo una idea, fue a la ventana y empezó a pintar sobre ella, dibujo un gran árbol frente a la casa de su vecino, y al instante un hermoso manzano apareció al otro lado de la acera.Al descrubrir el mágico poder de dichas acuarelas Pía pasó mucho tiempo jugando con ellas, abstrayendose de todo lo que la rodeaba. Se dedicó a pintar y cambiar las historias con detalles sutiles, la pintura se estrellaba contra el vidrio y desaparecía para fundirse con la realidad, paso días enteros cambiando el mundo hasta que descubrió que las acuarelas se habían terminado.
que lindo!! :3
ResponderEliminar¡¡Wow!! ¿me regalas unas acuarelas mágicas? :)
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